Detente por unos instantes

En medio de tu ocupado día, cuando parece que hay mucho por hacer, simplemente detente.
Para de moverte, para de hablar, detén lo que estás haciendo, y siente.
Mantén tu cuerpo en la misma posición.
Percibe este momento tal como es. Escucha los sonidos.
Percibe las sensaciones del cuerpo
Percibe la velocidad y textura de tus pensamientos
Permanece asi por 60 segundos.

Ves? El mundo alrededor tuyo continúa, aunque no estés involucrado

Quién eres ahora, fuera del juego?

….

Ahora continúa tu día.

Es necesario valorar los estados de conciencia del despertar. Ellos son el fruto de tu esfuerzo en sostener la práctica meditativa. De hecho, si realmente tienes el interés de vivir más despierto, lo que anhelas ya está aquí, entre tus actividades cotidianas. No es necesario convertirse en nadie especial, o cambiar algo en particular. Solo detente y nota la pantalla en la que las imágenes intermitentes están siendo proyectadas, nota la luminosidad que las proyecta. Eso es lo que realmente eres.

La mente está constantemente corriendo de aquí para allá: está ocupada con deseos, miedos y actividades que quiere terminar. Como una computadora, nunca puede apagarse, la mente eternamente trata de completar los propósitos. Cuando la máquina mental está detrás del volante de nuestra vida cotidiana, siempre es necesario estar en algún otro lado, nunca en donde estamos ahora. No hay salida de este movimiento desde la mente. La mente no puede traernos al presente, lo conceptualiza como algo futuro: “luego, cuando esté iluminado. Después, cuando pueda estar totalmente presente”

El sendero hacia el bienestar está siempre en el momento presente, aquí y ahora. Si por unos instantes detienes lo que estás haciendo y estás presente, toda la energía cambia. El impulso de la máquina de pensar de repente se toma una pausa, y estás aquí, con la vida tal como es. Esta práctica simple irrumpe en los patrones de la mente por el tiempo suficiente para recordar la dulzura de las cosas tal como son. Usa esta práctica varias veces al día hasta que se te haga el hábito.

Fuente: Leap before you look, por Arjuna Ardagh

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